Paseos por mi jaula. Páginas escogidas del Diario, 1931-1939.

Paseos por mi jaula
22,00€

Manuel Azaña

Edición: José Luis Gallero y Carmen Gutiérrez

Referencia: VAN-026
ISBN: 978-84-88020-78-9
Edición:
2022, Madrid
376 páginas
Libro tradicional impreso
Distribuido por: Machado Grupo de Distribución y Les Punxes
19,00cm × 15,00cm
22,00€

El dietario de Manuel Azaña (Alcalá de Henares, 1880; Montauban, 1940) «es el texto memorial más importante de la historia moderna española», en palabras de Juan Marichal, a las que cabría añadir: y el más desconocido; no en vano Cipriano de Rivas Cherif, el hombre que mejor conoció a Manuel Azaña, tituló Retrato de un desconocido la biografía, gestada en las cárceles franquistas, que le dedicó en 1961. José Andrés Rojo señala en el epílogo a esta selección del Diario: «Se ve constantemente obligado a estar en sus obligaciones y al mismo tiempo a no perderse a sí mismo. “Me he educado en veinticinco años de apartamiento voluntario, en la contemplación y el desdén —escribe el 3 de julio de 1932—. Y no tengo remedio. La Morcuera me interesa más que la mayoría parlamentaria, y los árboles del jardín más que mi partido”. ¿Era verdaderamente así, o en todo diario hay siempre el afán de construirse una máscara y la urgencia de no jugar un papel ya trazado, sino que se elabora a partir del contacto con el tráfico de los hechos?».

 

 

«… El libro renueva el prestigio que acompaña a la editorial Ardora, reconocida en 2020 con el Premio Nacional a la Mejor Labor Editorial Cultural, una cooperativa de poetas, escritores, diseñadores, arquitectos, todos ellos devoradores lectores, que ejercen el oficio de divertirse produciendo, con mucho mimo, los libros que a ellos les gustaría leer, conjugando a John Berger con Heráclito, a Beckett con Joselito, a Bresson con Manuel Azaña.

Si hubiese que caracterizar el trabajo de los editores, diría que es una suma triangular de modestia, exigencia y frescura, tan difíciles de encontrar. Añadiría un cuarto ángulo, el de la temeridad, pues navegar entre tantos miles de páginas y extraer el zumo de 300, coherentes y apasionantes, legibles como una novela, parece una empresa como para volverse loco, aunque sabemos que en Árdora esta forma de trabajar en el alambre gusta particularmente.

No como especialista, sino como lectora, debo expresar el enorme impacto y emoción que causa su lectura, que nos imanta —y nos desgarra a veces—, y en la que nos damos de bruces con lo que hemos sido como país a través de la experiencia íntima, llena de dignidad y patetismo, de un hombre que actúa, reflexiona, se impacienta, retrata personas de modo punzante, describe paisajes y, en sus insomnios, rumia sobre sí mismo tratando de reconstruir su interior moral. Y todo ello, cercado desde el primer día de su mandato por lo peor del juego político español. Cuando lo lean, no se pierdan las notas a pie de página de los editores (libres de toda pedantería y tedio académico), que son como micro-novelas, donde se narran vidas, hechos, circunstancias. Añadiré una virtud propia de editores maniacos: el libro —de compleja composición— no tiene erratas».

 

(María Bolaños, fragmentos de la presentación de Paseos por mi jaula en el Círculo de Recreo de Valladolid, el 10 de enero de 2023, coincidiendo con el 123 aniversario del nacimiento de Manuel Azaña)

 

 

«El trabajo memorialista más significativo de Azaña comprende la República y la Guerra Civil, hasta concluir casi al inicio de su exilio; concretamente, la primera anotación es del 2 de julio de 1931 y la última del 19 de enero de 1939. A este periodo, 1931-1939, pertenecen las páginas escogidas del Diario de Manuel Azaña que Árdora Ediciones presenta con el título Paseos por mi jaula. [...] La introducción, “Leer a Manuel Azaña”, es una perentoria petición de los editores, José Luis Gallero y Carmen Gutiérrez, para que estas páginas escogidas sirvan “como preludio a la lectura de los dietarios completos, así como del resto de su quehacer literario, incluido el epistolar”. Quien acompañe a Azaña en sus paseos por la jaula de este periodo crucial en la historia contemporánea española, nunca agradecerá bastante tan acertada recomendación. [...] Con ánimo deambulatorio, los editores han atravesado los años más fértiles de la memoria de Azaña, que son también los años de la esperanza y la tragedia de España. Su lectura nos permite entrar en la sala de máquinas del poder y conocer, en la voz del autor, que quizá fue el principal protagonista de su tiempo, reflexiones y opiniones sobre los personajes y los acontecimientos más destacados; todo aderezado con algunos retazos de intimidad. [...] A modo de epílogo figura el texto “Atrapar el aire”, de José Andrés Rojo, novelista y periodista, a quien debemos una magnífica biografía de su abuelo, el general Vicente Rojo. En su texto, Rojo hace una contextualización del Diario de Azaña, una obra en donde, nos dice, “cualquier episodio, público o privado, se llena de múltiples sentidos, abre otras vías de comprensión, aporta distintos materiales para poder construir quién fue aquel personaje que tuvo en sus manos gobernar España y de qué están hechas las resistencias con que tuvo que batirse”. El libro se completa con un sustancioso cuerpo de notas, una cronología del periodo 1931 a 1940 y un siempre útil índice onomástico. En la redacción de las notas los editores han querido mantener un coloquio con las entradas del Diario y sus resonancias. Además del dramatis personae, en estas notas encontramos unos estados de la cuestión que ponen las palabras de Azaña, sus reflexiones, en el centro de un inacabado debate»

 

(Jesús CañeteRevista de las Cortes Generales, Segundo semestre (2023): https://doi.org/10.33426/rcg/2023/116/1787)

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